pironio1

En el 22 aniversario de su muerte: una vida santa y muy humana

El cardenal Eduardo Francisco Pironio murió hace 22 años pero su recuerdo permanece firme en quienes le conocimos y en toda la Iglesia. El pasado 2 de febrero, fecha de su muerte, recibió el homenaje del episcopado argentino en la Basílica de Luján, lugar muy querido del Cardenal.

El presidente de la Conferencia Episcopal Argentina y obispo de San Isidro, monseñor Oscar Vicente Ojea, presidió la celebración eucarística y fue él quien en su homilía recordó cómo la Iglesia ha sido marcada por la santidad del Cardenal.

La agencia católica informativa AICA se ha hecho eco de la noticia resumiendo las palabras de la homilía. En ellas Mons. Ojea ha resaltado su propia experiencia con el Cardenal cuando era seminarista, reconociendo que “era difícil permanecer indiferentes a la seducción de una vida de fe, abandonada totalmente a la voluntad de Dios, unida a una humanidad desbordante de calidez y de ternura”.

El obispo compartió lo que muchos otros hemos experimentado con este hombre de Dios.

“Escuchaba como nadie y transmitía con mucha vitalidad la coherencia de una vida entregada al servicio del Evangelio”.

Su figura transmitía humanismo verdadero, sencillez, paz, alegría serena y gozosa capaz de contagiar. Una alegría que brotaba de la Cruz.

Quienes le tratamos y escuchamos en sus Eucaristías no olvidaremos sus temas recurrentes: la Cruz Pascual, la fecundidad del gramo de trigo, la compañía de la Virgen y la necesidad de sembrar esperanza.

Monseñor Ojea ofreció, al recordarle, palabras textuales del cardenal: “Recién cuando te duele mucho la Iglesia te das cuenta de cómo la quieres”.

Él lo había vivido pues no le faltaron los sufrimientos y las incomprensiones cuando fue obispo auxiliar de La Plata, y después en Mar del Plata, en donde vivió años de conflictos y también ataques a su persona, hasta el punto de que el Papa Pablo VI le sacó de su país y le llamó a Roma para Servir como Prefecto de la Vida Religiosa.

PironioMiami
Conversación en Miami (A.Cantero Foto)

Fue entonces cuando pasó una semana  en Miami, predicando un retiro y descansando. Y también disfrutando el mar, y conociendo el Sur de La Florida y Disney World. Como un niño más se maravillaba ante el mundo mágico de sus personajes al tiempo que observaba la alegría de los niños y hacía comentarios sobre la infancia espiritual.

Mons. Pironio había predicado unos ejercicios espirituales al papa Pablo VI y a partir de entonces vivió una profunda amistad con él. Como explicó Mons. Ojea “ experimentó una soledad profunda ante su muerte, hasta llegar a padecer una importante repercusión somática en su corazón el mismo día en el que el Papa partió, como un signo elocuente del estado de su alma”.

En 1986 representó al Papa en el Encuentro Nacional Eclesial Cubano ( ENEC), y sus intervenciones marcaron el rumbo de la Iglesia cubana que optó por ser una Iglesia orante, encarnada y misionera.

Ya enfermo siguió al servicio de la Iglesia como prefecto del Pontificio Consejo para los Laicos. Cuando ya agonizaba en una conversación telefónica con San Juan Pablo II, le dijo que desde el cielo iba a seguir trabajando por el Papa y por la Iglesia”.

pironio2
En Disney World como un niño más

Fue gran amigo de la Institución Teresiana desde sus años como Secretario General del CELAM, en Medelín, Colombia, en sus visitas a Miami y durante su servicio en Roma y sus viajes internacionales, hasta que falleció en 1998.

Al conmemorar su muerte vale recordar las palabras del Obispo de San Isidro a la Virgen, “que mire a esta Iglesia suya capaz de engendrar hijos tan nobles y haga que pueda reflejar de un modo transparente a todos los hermanos la luz de Jesús”. (A. Cantero)

POVEDA-IT